martes , 22 de abril de 2008
"Mi propia realidad es peor que las fotos".



 

David nació el primero de marzo de 1952 en Madrid, Le diagnosticaron esquizofrenia con 19 años, estuvo internado en varias clínicas durante años hasta que un día decidió abandonarla, dejando el tratamiento sin impórtarle.

Se dice que vivía solo en una casa en Madrid que solo tiene 2 habitaciones, la cual usaba como taller y casa. Es vegetariano desde hace 30 años, practica el ayuno y la abstinencia sexual y se somete a extenuantes ejercicios físicos. También disfruta autolesionarse; causándose quemaduras, heridas, llagas y cuanta cosa se le ocurra.

Tras pasar por todo este tipo de mutilaciones, nebreda encuentra el escenario perfecto para tomarse fotografías. “Nebreda consigue negarse absolutamente y plasmar esta auto-negación como obra de arte”, escribió el filósofo francés Jean Baudrillard.

 

En sus fotografías David aparece desnudo, con la piel pegada a los huesos y el cuerpo lacerado, así como también embarrado de su propio excremento.


 

Muchos críticos de arte han declarado que sus fotos son muestra de un arte formalmente perfeccionista, lleno de tenebrismo; mismas que recuerdan al pintor caravaggio, creador de este término tan conocido.

David estudió Bellas Artes y es un gran dibujante, pero en fotografía es un autodidacta. En un aislamiento absoluto David Nebreda ha creado cientos de autorretratos y algunos dibujos pintados con su sangre.( Mismos que hoy se encuentran en la edición Autoportraits, realizada por Léo Scheer. ) Refleja su propio suplicio cuidando hasta el último detalle la iluminación y decoración de su mundo sin salida su espacio donde el mandaba y no tenia que obedecer a nadie.. El propio autor intenta de este modo tan dramático mostrar la vulnerabilidad y la mortalidad del cuerpo para reafirmarse en su identidad. Pero, ¿merece la pena castigarse así? "He pagado mi precio, pero estoy orgulloso de ello. No soy un masoquista o un fotógrafo de heridas".”, argumenta nebreda. Una de sus imágenes (probablemente escrita con fluidos corporales) contiene el siguiente texto a veces entrecortado con palabras en sucesión sin formar frases completas: he conocido al enemigo de dentro y de fuera. Tengo miedo de seguir utilizando mi sangre, las quemaduras, los azotes, el agotamiento, los clavos. Sólo conservar de mi patrimonio el silencio (&hellipGuiño, movimiento, excremento, ritos…

 

Encerrado en su casa durante veinte años, sin mantener relación con ninguna otra persona y sufriendo ayunos severos que le han mantenido en un estado de máxima delgadez, ha torturado su cuerpo al mismo ritmo que la esquizofrenia ha martirizado su mente. Ha vivido aislado del mundo en un piso de Madrid que nadie sabe donde está. Sin conceder entrevistas, ni ver la televisión ni leer ningún periódico. Sólo algún privilegiado ha conseguido al parecer arrancarle algunas palabras al propósito de sus obras. Vive bajo la tiranía de la tortura y del dolor que él mismo se ha impuesto para enfrentarse a los fantasmas de su mente. La cámara fotográfica ha sido fiel testigo de las autotorturas que ha llevado a cabo sobre su propio cuerpo de forma tan salvaje como ritual.

 

Mucho es lo que sea cuestionado sobre la legitimidad de esta historia ya que es de sospechar como hacia para revelar las fotos, misma que notan un buen proceso de revelado que difícilmente se lograría en las instalaciones de su casa.

 

Al parecer, David Nebreda, licenciado en Bellas Artes, tras este encierro voluntario en su casa durante tantos años, entregó su trabajo a una persona conocida. Finalmente, sus imágenes fueron a parar a manos del galerista Renos Xippas quien le dedicó una exposición en su local de París; donde el sociólogo Léo Scheer vio su obra y decidió hacerse editor para divulgarla. A partir de aquí, su obra ha sido motivo de numerosos debates en Francia. El propio filósofo Jean Baudrillard ha escrito un artículo sobre él. Pero, lo cierto es que su trabajo no se está divulgando al exterior como realmente merece a lo que probablemente contribuirá en cierta medida la salud delicada del artista.

 

Léo Scheer, por su parte, ha publicado dos libros dedicados a Nebreda, en los que recoge, además de sus fotografías, dibujos y escritos del artista, sendos artículos de especialistas de reconocida solvencia. Las fotografías de Nebreda se dividen en cuatro etapas diferentes. En primer lugar, están sus autorretratos en blanco y negro realizados entre 1983 y 1989; en un segundo bloque se incluyen los realizados entre 1989 y 1990; en tercer lugar los que llevó a cabo en 1997 y, por último, los que desarrolló en 1999. A excepción de los primeros, todos los demás son en color. La práctica totalidad de las fotografías las ha realizado en las dos únicas habitaciones que tiene en su piso. Ha trabajado con una cámara de 35 mm, dos objetivos de 55 mm macro y un angular de 28 mm. Ha utilizado un cable de seis metros para accionar el disparador automático. No ha habido manipulación en el positivado y sí ha realizado, sin embargo, dobles exposiciones con la cámara que le han permitido aparecer por duplicado en algunas imágenes. Para la realización de sus fotografías ha utilizado sus propios excrementos, orina y sangre.

 

La fuerza de las imágenes en sí mismas es impresionante. No pueden dejar a nadie indiferente al verlas. Ahora tiene 50 años. Es licenciado en Bellas Artes, pero sus conocimientos de fotografía son totalmente autodidactas.

 

También publicó un libro mientras estaba encerrado, en un extraordinario capítulo de su libro Corpus Solus: Para un mapa del cuerpo en el arte contemporáneo y que lleva como título: “David Nebreda: sacrificio y resurrección”, Juan Antonio Ramírez dedica toda su atención a analizar el trabajo de David Nebreda al cual considera único:

 

El trabajo de Nebreda no se asemeja a nada que hayamos conocido antes, y todas las piruetas interpretativas aparecen como máscaras, muletas conceptuales demasiado endebles para soportar el peso abrumador de "esa" realidad. El sistema del arte contempo­ráneo, a pesar de que es muy correoso y omnívoro, no ha encontrado todavía la manera de digerir a este personaje. Se trata de un caso excepcional, pues no estamos hablando de un desconocido sino de alguien cuya obra, muy bien editada, está desde hace unos años al alcance de los aficionados, lo cual no se puede decir siempre de otros artistas más aclamados. En primer lugar, por tanto, percibe una autenticidad inequívoca en las obras de David Nebreda y, acto seguido, quiere dejar claro que se trata de creaciones artísticas en sentido estricto y no exclusivamente de unos documentos humanos.

 

Nebreda –afirma Juan Antonio Ramírez– es un excelente dibujante, tanto cuando maneja el lápiz como cuando emplea a modo de tinta su propia sangre: las figuras están muy bien encuadradas, el trazo es seguro y limpio, y todo ello nos permite considerarlo como un heredero aplicado de la tradición académica. Como fotógrafo es autodidacta (no se le daba importancia a este medio en sus tiempos de estudiante en la Facultad de Bellas Artes de Madrid), pero no deja de sorprendernos el rigor y la perfección de sus tomas. También se va a referir a la costumbre de David Nebreda de utilizar los espejos para expresar el desdoblamiento y la pesadilla del abismo de la identidad para un esquizofrénico; además de su tendencia a utilizar símbolos religiosos, filosóficos e iconografía masónica.

En la foto titulada "La medición del espejo", donde el autor está en cuclillas, semidesnudo, con una camiseta raída, en un rincón, mirando (arrojándose casi) a un espejo redondo colocado en el suelo, y cuya forma parece querer reproducir con el compás de cristal que tiene en su mano derecha (&hellipGuiño ¿Reproduce Nebreda en el suelo de su habitación el cielo-infierno del espejo al que se asoma como si se quisiera suicidar? ¿Escenifica un ritual de regeneración que acabará con la «piedra tallada» de su propia vida, al estilo masónico?
David Nebreda rechaza desde hace años mirarse en un espejo. Sólo se concibe en estas imágenes de su propio dolor.

Su obra casi desconocida en España, ha sido promovida sin embargo en Francia; a eso se debe la poca información en español que pude encontrar acerca del autor

 

Información tomada de :

Memento mori  

Sol Romo

 


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